Club de Fútbol Amor

¿Y si enamorarse fuera como fichar por un equipo de fútbol? ¿Y si el corazón tuviera entrenador, astros del balón, suplentes y una grada que aplaude o abuchea? Bienvenido-a al Club de Fútbol Amor. En este poema, el amor se convierte en un deporte de alto riesgo: partidos ganados, jugadas imposibles, goles épicos y una hinchada que nunca olvida los éxitos y los fracasos. Y cómo no, un speaker que lo narra todo con la habilidad de quien ha presenciado mil batallas.

En el campo de la vida se alza un equipo
que juega con fuerza, pasión y ritmo.
Es el Fútbol Club Amor,
cada jugador un gran astro en acción.

¡Con el número 1… El cancerbero preferido!

Fidelidad, centinela del nido,
detiene los tiros de cualquier enemigo.
Capitán valiente, mente de fuego,
sus manos rechazan dulces y enredos.

¡La muralla defensiva contra los despechos!

Confianza a la diestra, baluarte sereno,
despeja las dudas que están al acecho.
Respeto en la izquierda, escudo de calma,
frena con gracia los ataques al alma.
Paciencia avanza serena por el lateral,
sabe el momento en el que hay que atacar.
Perdón evita faltas con bloqueos certeros,
evita rencores y el tarjetero.

¡Ojo a la zaga central, toda una fiesta!

Comunicación, director de orquesta,
teje conexiones con pases de seda.
Empatía enlaza toques de complicidad,
creando dúos que vibran por su unidad.
Generosidad se mueve sin reservas,
asiste goles y el protagonismo entrega.
Complicidad juega con picardía,
jugadas que encienden a la gradería.

¡La dupla goleadora, que tiemble la arena!

Pasión, fuego en las venas,
dirige el ataque y golpea con fuerza.
Romanticismo no solo es un buen escudero,
asiste y remata con tiros certeros.

¡Esto no es todo, suplentes de lujo esperando el momento!

Segunda oportunidad aguarda en silencio,
perseverancia calienta con ejercicios intensos.
Optimismo anima desde el rincón,
aprendizaje anota cada lección.
Apoyo, atento, vigila las lesiones,
compromiso motiva, con él son mejores.
Humor recuerda que jugar es un arte,
y yo, la entrenadora, me centro en amarte.

Así es el equipo que late en mi pecho
jugando un partido eterno y perfecto.
El premio no es copa ni galardón,
sino el mayor de los trofeos: tu corazón.


Este poema forma parte de mi libro Te quiero amor mío, el primer libro de amor personalizado para regalar a ÉL. ¿A qué esperas para decirle cuánto lo quieres? Piensa que luego puede ser demasiado tarde…

Comparte tu amor

También te podría gustar...